Consejos

Qué hacer para recuperarse después del verano

Se nos va el verano, y ahora empezamos a acordarnos de la paellita, las barbacoas, las cañitas y el tinto de verano y el tapeo de las terrazas. Además, durante el periodo estival, aparte de ser época de descanso y vacaciones, se celebran un gran número de fiestas patronales de pueblos y ciudades. Las fiestas sirven para juntar a viejos amigos, recordar y pasar buenos momentos y, como manda la tradición española, comer y beber más de lo que se debe. Estos excesos veraniegos pueden suponer un importante desequilibrio en nuestra salud, que debemos recuperar cuanto antes.

Según Salvador Tranche, vicepresidente de la Sociedad Asturiana de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) durante estas festividades, se ha detectado un aumento de las consultas por intoxicaciones etílicas agudas y otras drogas en los servicios de urgencias. Además, se debe considerar el aumento de las consultas en centros de salud tras los periodos festivos de pacientes con enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, alteraciones del colesterol, etc…) que presentan descompensaciones importantes.

¿Qué hacemos mal esos días?

Existen, de acuerdo con los expertos, varios hábitos de vida no del todo saludables bastante comunes durante los días de fiesta:

-       Reducción de las horas de sueño.

-       Aumento de las comidas fuera de casa y aumento de la cantidad ingerida.

-       Predominio de frituras, alimentos precocinados y carnes

-       Aumento de la ingesta de alcohol y bebidas azucaradas.

En pacientes sanos, la repercusión puede no ser importante (salvo ciertos problemas digestivos como pesadez, ardor, digestiones pesadas); sin embargo, los pacientes crónicos en los que la alimentación juega un papel esencial, puede suponer una descompensación grave.

Además, un exceso de carbohidratos y grasas induce una situación postprandial diferente de lo habitual que se ha relacionado con el desarrollo de la obesidad y sus complicaciones (diabetes, hipertensión, apnea del sueño y promoción de ciertos tipos de cáncer).

Por otro lado, durante estos días, bebemos más alcohol y también más bebidas azucaradas, lo que contribuye a un aumento de la ingesta calórica (1 g de alcohol aporta 7 kcal) lo que desequilibra el balance energético. Aún así, los efectos más perjudiciales del alcohol son de tipo nervioso, pudiendo aparecer cuadros que van desde la desinhibición hasta la obnubilación y el coma. La famosa resaca suele ser más frecuente en consumidores de nivel bajo y moderado de alcohol.

A todos los efectos anteriores, hay que sumar las temperaturas elevadas, con lo que existe un aumento del riesgo de deshidratación y una potenciación de los efectos metabólicos.

Consejos para restablecer hábitos saludables

Tras el periodo veraniego, los hábitos de vida saludables han podido sufrir desajustes y la vuelta puede hacerse más dura de lo normal. Es fundamental recuperar pautas adecuadas para que la salud no se resienta:

-       Restablecer hábitos dietéticas saludables: aumentar la ingesta de alimentos ligeros de baja densidad energética (verduras y frutas) evitando dulces y alimentos ricos en grasas animales. Si ha habido una ganancia de peso considerable, puede plantearse una dieta de adelgazamiento.

-       No adoptar situaciones drásticas de ayuno absoluto. Estas situaciones pueden dar lugar a un efecto rebote perjudicial.

-       Realizar actividad física suave. Es muy importante no comenzar con grandes palizas, sino realizar un ejercicio paulatino hasta recuperar la forma física. Podemos servirnos de pequeñas estrategias diarias como volver andando del trabajo, subir las escaleras.

-       Recuperar la correcta higiene del sueño. Recordamos que el cuerpo necesita alrededor de 8 horas de sueño diarias para recuperarse totalmente.

-       Garantizar una correcta hidratación, reduciendo la ingesta de alcohol y bebidas azucaradas.

-       Realizar una depuración hepática. Durante el verano, el hígado ha estado sometido a un gran estrés metabólico ya que es el órgano depurativo de alcohol y de grasas. Los efectos nocivos de los excesos pueden no percibirse a corto plazo, pues el órgano tiene capacidad regenerativa; sin embargo, pueden aparecer de forma tardía complicaciones más graves. Por ello, consideramos importante utilizar terapias de detoxificación hepática tras periodos de excesos.

 

 

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